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La mente es No Local.

Vladimir Verdnasky. Cosmólogo ruso y teórico de la Noosfera
Hasta la fecha ningún científico pudo localizar la mente en el cerebro. Sí que el cerebro procesa estímulos procedentes de ella, pero no han podido ni centralizarle ni encontrar sus nodos.

Todavía nos nos hemos puesto de acuerdo en "qué es la mente", mucho menos tenemos una convención de dónde está.

La mente sería aquello que necesitamos para preguntarnos qué es la mente, jeje.

La mente humana es no local, del mismo modo que lo son los campos morfogenéticos: "Según esta sugerente teoría —ya experimentalmente demostrable— la memoria no se ubica en el cerebro, sino que es inherente a la naturaleza. Todo parece apuntar a que los sistemas naturales heredan una memoria colectiva de todas las cosas anteriores de su misma especie, sin importar lo lejos que puedan estar ni el tiempo transcurrido desde que existieron".

Lo que sucede es que estamos programados para darle un sitio a todo en el espacio tridimensional, por lo que nos cuesta entender el concepto de "no-localidad".

Sí, hay algunas cosas que no tienen lugar. La física cuántica nos muestra las conexiones no locales entre partículas, que pueden estar sincronizadas sin que exista un campo conductor entre ellas. Estamos hablando de un campo universal que es omnipresente.

La mente no local explica la sincronicidad con que se ponen en funcionamiento algunas manifestaciones sin estar conectadas entre ellas. También algunos fenómenos como el comportamiento sincrónico de un colectivo de termitas o de peces.

En el caso de las termitas es muy interesante: si pones a tres o cuatro en una pecera con algo de tierra, no hacen nada. Pero si pones una gran cantidad, comienzan todas a construir  complejas estructuras organizándose sincrónicamente. Todas toman la decisión al mismo tiempo de ponerse a trabajar.

La existencia de campo universal y unificado podría explicar varios fenómenos de la naturaleza, de hecho todo el universo es energía y ese sería el mismo campo no local del que estamos hablando: el campo cuántico.

Einstein rechazaba la teoría de la no-localidad cuántica, le llamaba "acción fantasmagórica a distancia", porque este fenómeno indicaría que la información para ser sincrónica debería viajar a mayor velocidad que la velocidad de la luz, por o tanto violaba los principios de la Teoría Especial de la Relatividad. Pero más tarde, el físico Alan Aspect demostró que la velocidad de la luz no es un límite absoluto cuando observamos el mundo cuántico. El entrelazamiento cuántico (el fenómeno de la conexión no local entre los fotones) nos muestra cómo todos nosotros estamos entrelazados desde el mismísimo Big Bang, si es que el Universo conocido ha nacido de la explosión de un punto condensado.

Boris Tsirelson halló en 1980 que las correlaciones cuánticas están limitadas por una cota superior: el  límite de Tsirelson.
Pero en 1994, los físicos Sandu Popescu y Daniel Rohrlich descubrieron que una clase particular de correlación puede existir por encima de ese límite, lo que se llama hoy en física "correlaciones post cuánticas", que son los fenómenos que se dan cuando algunas correlaciones entre las partículas parecen ser más "no-locales" que otras.

Más tarde Rosembaum llevó a cabo un experimento con cristales, que demostró que este fenómeno de no-localidad se manifiesta también en el mundo visible y no sólo en el cuántico.

Después Sheldrake creó un laberinto para determinada especie de ratones de laboratorio. Ese laberinto es un campo morfogenético experimental. En otro laboratorio pusieron a la misma especie de ratones en un laberinto exactamente duplicado.

Cuando los ratones de Sheldrake descubrieron el camino más corto hacia la comida, al mismo tiempo en el otro laboratorio (situado en otro país), los ratones comenzaron a tomar el mismo camino llegando más rápido a la comida. Algo así como el experimento del mono 101.

Esto sucede todo el tiempo con las ballenas del Atlántico Norte y las ballenas del Atlántico Sur. Son manadas que no están conectadas entre sí, sin embargo cuando una de las manadas cambia su canción (una vez al año), la otra comienza a cantar (al mismo tiempo) la nueva melodía.

En la naturaleza hay muchas manifestaciones de estas conexiones de inteligencia colectiva no localizada y se producen interespecies también. No sólo entre seres de la misma especie (lo que podría ser un recurso de supervivencia).

Incluso seres unicelulares sin cerebro demuestras inteligencia y comportamiento.

Pero volvamos a casa y a nuestra mente. Nuestra mente NO EXCLUSIVAMENTE EN EL CEREBRO.

Desde Descartes hasta las teorías más recientes, la cuestión llamada "el problema-mente-cerebro" o "el problema alma-cuerpo", o también el llamado "problema conciencia-cuerpo", es uno de los problemas fundamentales de la fílosofía, la neurología, la biología y otras ciencias.

Sin embargo ¿por qué creer que mente y cerebro son dos cosas distintas? ¿Por qué seguimos intentando fragmentarlo todo?
¿No será que mente y cuerpo son manifestaciones de una sola esencia?, porque a ver si dejamos de rompernos la cabeza con esta eterna dualidad...

¿No será que lo físico y lo no físico es una dualidad fruto de nuestra ilusión perceptual? (lo visible y lo invisible).

El científico chileno Alejandro Serani Merlo, decía en un congreso de bioética: "...-No es, en consecuencia, el cerebro el que percibe, por más que el cerebro sea necesario para la percepción. Es el animal el que -en tanto que todo unificado- percibe por su cerebro. De lo anterior se desprende que un viviente no es una colección de partes accidentalmente reunidas, sino una totalidad esencialmente unificada, que posee identidad y acciones propias irreductibles. Un viviente no es una colección de moléculas casualmente reunidas sino un tipo especial de realidad natural, con su propia unidad, identidad y leyes específicas irreductibles...".

Son interesantes las observaciones del invesigador holandés Pin Van Lommel, publicadas en la revista The Lancet (una publicación científica muy respetada en el ámbito de la ciencia oficial), en las que revela la existencia de procesos concientes aún más allá de la muerte clínica. Es decir, que para Lommel, una persona sigue siendo conciente más allá de la inactividad de su cerebro. Estos experimentos demuestran la no localidad de la mente en el cerebro. Su independencia de él.

El problema de que haya tan pocos científicos tratando el tema es la imposibilidad de llevarlo al campo empírico y demostrar la naturaleza de la mente con el visto bueno de los académicos que habrán de aprobar la teoría.

Lo tenemos a  Karl Pribram con su teoría (al fin) no materialista de la mente holográfica, una estructura holónica de energía, una porción del Universo en cada uno de nosotros.

Solo una mente no local e inmaterial puede explicar la mayoría de los fenómenos de los seres vivos. Una mente que sea un campo unificado, como lo es el Universo. Ya no hay por qué dividir entre cuerpo-mente, son interdependientes, forman parte de una unidad.

Y todo tiende a la vuelta al origen, a la UNIDAD.

Porque de allí venimos, y hacia allí vamos.

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